El pasado martes 30 de abril, se realizó el segundo conversatorio clínico en Centro DECIR, conversatorio orientado por Analía Gidardotto.
Analía introduce el conversatorio con la pregunta: ¿Es el psicoanálisis con niños una especialidad?
A partir de Freud, el niño tuvo otro lugar en el psicoanálisis, aquellos dejan de ser considerados inocentes, asexuados e irresponsables, es decir, que el psicoanálisis permite localizar en el niño, lógicas presentes de la vida adulta. Sin embargo, a diferencia de estos, los niños casi nunca consultan por si mismos, más bien aquellos son traídos a la consulta, ya sea por adultos o derivados por diversas instituciones. Por lo tanto, Analia se pregunta : ¿Por qué alguien nos viene a hablar de un niño? ¿Quién demanda?
Por otro lado a partir de la bienvenida misma entra en juego el acto analítico. La práctica de las entrevistas preliminares son una consecuencia directa de como damos una estructura a la bienvenida, y si bien las entrevistas sirven para elaborar un diagnóstico preliminar y conocer al niño y su novela familiar, también tienen la función de avalar o no la demanda de quien nos consulta.
Al mismo tiempo, para orientar el trabajo con un niño será necesario escuchar el lugar que tiene el niño – sujeto en la estructura familiar. Cuando un niño viene a la consulta ¿De qué nos va a hablar? De sus lazos familiares, en su lengua familiar y también del sufrimiento en esos lazos familiares.
A través del acto analítico Analia propone darle la condición de sujeto al niño, llevándolo al campo de la palabra, buscando las diferencias entre el dicho y el decir ¿Qué es el decir? Es la enunciación, es la posición que asume el sujeto ante eso que dice. Entonces cuando un niño comienza a hablar, a quejarse, ahí hay un consentimiento.
En el psicoanálisis no hay especificidades, hay maneras particulares de trabajar con cada singularidad que nos consulta. Pablo Martínez (Psicólogo clínico, pasante en Centro DECIR).